febrero 22, 2013

Descarta la paz

- Entonces, ¿se hicieron con los explosivos? -

- Están en mi coche -.

- Está todo preparado como planeamos. Espero que por su parte también sea así -.

- No lo dude, Señor Mihai. Esta intervención va a ser beneficiosa para las dos casas. Siempre es un error no aceptar la paz cuando un hombre se la ofrece, aunque no sea esa la intención de ese hombre. También tenemos todo preparado para colaborar en el golpe -.

- Estupendo. Repasemos los detalles entonces -.

A ambos lados conversan Mihai junto a Sergio, con un hombre corpulento y otro que extiende unos planos sobre el capó de un coche. A ambos lados un grupo de hombres armados con seriedad, y sus armas, observan.

De golpe, retumban por todas las paredes el sonido de unos disparos y, tras consumirse el eco, silencio. Todos se ponen nerviosos. Uno de los hombres habla por su walkie-talkie.

- ¿Qué ha pasado? ¡Responde! -

- Nada, un accidente. Ha sido el inútil de Tony - responde el walkie.

- Hay que joderse. Deshaceos de ese Tony y sigamos con esto -.

- Nosotros no tenemos a nadie que se llame Tony -.

Por la cuesta de entrada aparece el coche de Sergio, vacío, que va cogiendo velocidad en dirección hacia ellos: todos comienzan a disparar. Sergio abre de par en par los ojos.

Sergio coge a Mihai del brazo y tira de él hacia atrás, corriendo hacia un murete de piedra contra el que los dos se pegan para rodar hasta el otro lado, y ponerse a cubierto.

Segundos antes el coche de Sergio golpea una de las columnas, y todo parece volar por los aires en un gran estruendo.

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