marzo 22, 2013

Tras la explosión

Sergio escupe en la carretera saliva, sangre y pequeños trozos metálicos. Corre en pocas zancadas y con la misma fuerza con la que avanza tira de su padre, que le sigue a duras penas. Los dos llevan rotos en la ropa y heridas en la cara. La estrecha calle está invadida de un ruido ensordecedor, del crepitar del fuego, alarmas de coche y sirenas de la policía.

Algunos hombres más salen del edificio entre la confusión. Unos disparan hacia Sergio y su padre y, después, se disparan entre ellos.

Sergio se refugia en un coche y dispara hacia los hombres que les disparan, sin distinguirlos de los que no lo están haciendo.

Mihai alcanza su coche y se refugia dentro, en el asiento del piloto, y lo pone en marcha.

- ¡Sergio! -

Un coche de policía aparece en la calle a toda velocidad. Siendo alcanzado por las balas, pierde el control y se estrella junto al coche en el que Sergio se refugia, y todo se envuelve en humo.

Mihai mira por el retrovisor buscando a su hijo. Un policía sale del coche patrulla y se pone a cubierto mientras habla por su walkie-talkie. Mihai saca el coche del aparcamiento y se aleja a toda velocidad.

Cuando tuerce la esquina varios coches de policía se meten en la calle, mientras un grupo de policías ya está acordonando, al final de la calle a la que se ha incorporado, la otra entrada del garaje. Un coche sale de su estacionamiento y sigue al de Mihai.

Mihai llega a su casa, para el coche y hace señas a sus hombres, que le están esperando, nerviosos, atentos. Da instrucciones y entra en la vivienda.

A los pocos minutos Mihai sale de su casa, cambiado y con un arma que se guarda mientras anda a paso ligero. Un coche llega y un hombre le saluda, preocupado. Mihai se monta en su coche y se marchan.

El coche que le había seguido acelera y atropella a los dos hombres de la puerta de la casa, que no se apartan a tiempo. Unos tiros rematan el trabajo del coche.

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