septiembre 27, 2013

Demasiado tarde

ENERO 08, 2048: Demasiado tarde

No, no conozco muy bien el tema del que hablo, ya sabéis que esa es mi especialidad (al menos yo lo reconozco, no como nuestros políticos que ni saben ni hacen nada), y busco hacer de ello una virtud.

Quizás el hecho de ser un sencillo bloguero me autoriza para esto, y me otorgo a mi mismo una inteligencia ordenadora cuan dios de tres al cuarto que obra por medio de la palabra escrita a la que llama "chora".
No, no soy un "dios de la vida" porque no soy ningún héroe.
Y quizás tampoco sea un dios de la muerte. Pero solo, quizás.

Ustedes, dirigentes de lo que llamáis progreso, sí sois destructores del eros. Ustedes, los que deciden poner en marcha la NEMO, los que apoyan la iniciativa, los que escondéis los informes que os sugieren que no esté en órbita,... Dioses del caos, todos.
Pero empecemos en la Tierra:

¿Sabías tú, lector, que estamos sometidos a una continua radiación? No, no te asustes todavía, si lees esto, ya es tarde. El cuerpo asimila los niveles de radiación actuales, pero también los acumula. Piensa ahora la cantidad de radiación que acumulamos los habitantes de las ciudades industrializadas: sí, da dolor de cabeza con solo imaginarlo.
Pero, repito, somos capaces de asimilar estos niveles, o así ha sido hasta la fecha. Nos hemos acostumbrado a vivir con la radiación que nos rodea, la natural y la artificial, sin mayor problema, que sepamos, pero entonces deciden forzar la máquina.
Como siempre, deciden aumentarlo todo.

¿Realmente necesitamos un macro satélite como la NEMO, emitiendo aún más radiación si nos cabe por todo el planeta? ¿Realmente creéis, dirigentes y empresarios, que nos va a hacer bien, o que no nos va a hacer mal? Y ¿qué necesidad hay? ¿Acaso vivimos hoy día mal comunicados? ¿Qué más queréis comunicar?

Si empezarais por los informes científicos en contra de este lanzamiento quizás descubráis algo más allá de vuestro egoísmo, quizás así descubriría la gente que vuestro proyecto, que ya es una realidad, aumentará la radiación a la que estamos sometidos, que supondrá no una mayor rapidez en las autopistas de la información, sino abrir una puerta llena de posibilidades adversas.

Quizás, si todos conociéramos esto lucharíamos para detenerlo, y entonces no sería demasiado tarde. Pero ustedes nos lo ocultan, se zafan en palabras que no llegan a oratoria, y nos mentís dulcemente para que sigamos teniendo fe en vuestros pasos que, queramos o no, serán también los nuestros.

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