octubre 25, 2013

Rescatados

Rescatados

No sabemos nada de la muerte porque, no estamos muertos. No sabemos nada de la vida porque, no vivimos. Y así vivíamos hasta que la suerte dejó de hacernos creer que éramos nosotros los que mandábamos. Comenzamos a vivir de verdad, evitando la muerte, y alguna lección aprendimos.

Mi nombre es Eduardo Castillo, y he sobrevivido hasta la fecha que, no sé muy bien cuál es. Estoy intentando poner al día todos estos documentos con la ayuda de Emile de Kébir y Hellen Goodbridge, recordando antiguas entradas, escribiendo nuevos pasajes de este periplo que nos ha enseñado la verdadera cara de las cosas, de la vida, de los hombres.

Poder retomar este blog ahora es como parte de esta pesadilla, un descanso a la angustia que se torna en medio sueño. Pero es mi pesadilla, y hasta que no la termine, no descansaré. Hasta que no despierte no podré releer mis palabras para entender, si llego a ese momento, y recordar, y poder convencerme o consolarme con el mensaje que necesitamos oír: no fue en vano toda esta mierda.

No. No creo que llegue a ese momento.

Denme tiempo, por favor, para aclarar las ideas, para rescatar los archivos, para resolver los sucesos. Denme tiempo, por favor, o ¿acaso no es lo único que pedimos todos? Si nos lo niega la suerte, ¿por qué hacerlo también nosotros?

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