noviembre 21, 2014

03 Lo que se tiene que hacer

- Uno tiene que hacer lo que uno tiene que hacer, y en tal caso hacerlo mal, o tarde, es tanto peor que no hacerlo -. Esto se repetía una y otra vez Zariel en la cabeza, mientras aceleraba el paso tirando de su hermana.

- Hemos salido muy tarde, no tendríamos que haber salido tan tarde, no podemos llegar tarde -, le transmitía a Alicia.

Los dos andaban por las calles entre el trasiego de un día temprano por la mañana, con sus uniformes y mochilas del colegio.

- No ha sido culpa mía, por favor, no se lo digas a papá -.

- No se lo pienso decir, y no llegaremos tarde -. Aceleraba el paso.

- Pero, ¿tu no me pegarás como él? -

- Nuestro padre se preocupa por nosotros, quiere que aprendamos rápido, o no sobreviviremos a este mundo -.
Zariel sentía la deceleración de su hermana, y tiraba más fuerte de ella.
- Pero yo no, yo no te haría daño nunca, te lo aseguro. Pero no lleguemos tarde -.

Había que guardar las apariencias, eso le decía el padre que seguía acudiendo al trabajo, mientras los niños tenían que ir al colegio. Los suplantados les tomarían así por iguales, y no buscarían un ataque a su hogar: - Si supieran que seguimos siendo humanos, procederían a matarnos y reemplazarnos como simples piezas de un juego de tablero -.

Por eso mantenían las rutinas de los demás, pero siguiendo el estricto horario de su padre: - Solo yo sé la secuencia para movernos entre ellos sin que percaten en nosotros en demasía -. Salirse de esa frecuencia era demasiado peligroso para la familia al completo, y el padre velaba muy en serio por su cumplimiento, porque eso es lo que se tiene que hacer.

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