marzo 27, 2015

11 Podría llegar a ese punto en el que no me importa nada más

- Lara, espera -.

- ¿Qué quieres Zariel? -

- ¿Tienes el ejercicio de mañana hecho? -

- Sí, ¿quieres verlo? -

- No. Es solo que,… Bueno sí, quiero verlo -.

- No te entiendo. ¿Este es el que quieres ver? -

- ¿Tu crees que lo que dice el libro es verdad, sobre lo que…? -

- Zariel, eres muy raro -.

- Ya. Lo sé -.

- Aunque no eres lo único raro, ni lo más extraño que se puede ver por aquí -.

- ¿Verdad? Yo, sé que, no sé, a veces pienso que… -

- Yo también me rallo muchas veces, no le des más vueltas. ¿Querías el ejercicio o qué? -

- No, en realidad, creo que tú también eres rara -.

- Ah, muchas gracias, supongo -.

- No, me refiero en el buen sentido, es decir, me gustaría conocerte -.

- Bueno. No sé. Podría ser. No creo que pase nada por conocerse -.

- Exacto, yo he pensado lo mismo. Yo, bueno, me gustaría conocerte -.

- Jajaja, sí, eso ya me lo has dicho. Aunque te aviso que no suelo tener paciencia para estas cosas, pero si quieres que tomemos algo algún día, puedes invitarme -.

- ¿Tienes horarios o algo, o sabes dónde ir? -

- No, no me importa, donde tú digas estará bien -.

- De acuerdo entonces. No sé si decirte, bueno, mejor cuando nos veamos otra vez -.

- Bueno, como quieras. Pero intenta no presentarte más raro que hoy. Jajaja -.

- No, tan solo igual -.

- Estupendo, entonces tan solo igual para mi también -.

No hay comentarios: