noviembre 20, 2015

El tigre Yubia


Érase una vez un tigre que, desde pequeñito, había vivido en el circo. No es que no le gustase la vida circense, pero soñaba con volver a su hogar: correr y jugar en la selva, cazar, vivir aventuras,…

Un día, deseando viajar a su hogar, elaboró un plan de fuga. Pero justo cuando lo iba a poner en práctica, le sorprendieron sus compañeros animales:

- No te vayas – le pidieron, pues con el tiempo se habían hecho grandes amigos. – Si te vas, esto no será lo mismo -.

- Además – añadió un león - ¿cómo podrás dejar de recibir los aplausos y las sonrisas del público cuando actúas? -.

El león tenía razón, pensó el tigre. No podía dejar a todos sus amigos allí. Y además, ver al público feliz le llenaba de alegría. Se convenció entonces de que su verdadero hogar estaba allí, en el circo, donde era útil y le querían.

Y desde entonces se esforzó al máximo para dar todo de sí en las actuaciones. Y resulta que, un día, cercano su cumpleaños, anunció el dueño del circo:
- Queridos animales míos: como estas últimas representaciones han sido tan espectaculares, y estamos teniendo mucho éxito, he decidido que nos tomemos unas vacaciones. Iremos de viaje… ¡a la selva!

Y al oír esto, los ojos del tigre se iluminaron....

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