noviembre 27, 2015

Volaré y volaré


Había una paloma que no paraba de volar. Era muy trabajadora, e iba de aquí para allá repartiendo mensajes. No importaba si hacía mucho sol o mucho viento, si llovía o granizaba, si tenía que superar montañas o edificios,… Siempre volaba y volaba hasta su destino para entregar su mensaje.

Un día se sentía muy cansada y detuvo su travesía para descansar. Estaba exhausta, así que se tumbó un rato y mientras miraba las nubes, empezaron a  venirle pensamientos a la cabeza, todos de ellos buenos, y todos de mensajes suyos entregados: aquella carta a la anciana que se sentía sola, la otra del niño a su padre, la otra de dos enamorados, el mensaje de unos amigos lejanos que se añoran,…

Aquellos pensamientos le dieron una gran fuerza. Entendió más que nunca la importancia de su labor, y lo que debía hacer: - En cuanto reponga las fuerzas, volaré hasta mi destino. Y no me importará si hace sol o viento, si llueve o graniza, si sobrevuelo montañas o edificios. Tan solo volaré y volaré hasta entregar mi mensaje -.

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