diciembre 11, 2015

De hogar en hogar


Erase una vez un pájaro que volaba de lugar en lugar buscando un hogar en el que quedarse.

- Necesito un sitio en el que instalar mi nido – se decía – pero no puede ser cualquier sitio, sino aquel que me inspire confianza.

Desde pequeño le habían enseñado que para formar una familia debía estar donde todos los que le rodeasen fuesen leales a él, y él fuese leal a los demás…

- No seré leal con nadie hasta que no sean fieles conmigo – insistía – y no confiaré en ningún sitio que yo no sienta como mi hogar.

Con este argumento viajaba de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad. Siempre que llegaba a un sitio nuevo se acomodaba rápido y conocía a mucha gente, y todos le pedían que se quedara allí. Pero el pájaro, al cabo de un tiempo, terminaba marchándose.

- No confío en este sitio – pensaba para sí – no estoy seguro de que sean leales conmigo, así que yo no lo seré con ellos. Viajaré un poco más para encontrar un buen hogar.

- Entiendo que te vayas, y me apena – le dijo una vez una gallina cuando se enteró que se iba de su corral – pero quiero que sepas que aquí siempre tendrás un sitio con nosotros.

Pero al pájaro no le valían esas palabras. Y así siguió, volando de sitio en sitio, buscando el perfecto para él. Y, sin darse cuenta, dejando atrás en cada lugar que dejaba, un hogar fiel que deseaba que volviera.

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