enero 22, 2016

El lobito


Érase una vez un lobito que, desde que nació, ya era considerado diferente: frente a lobos blancos y negros, él tenía manchas de ambos colores.

Era considerado un solitario, pero en realidad lo hacía porque entre sus compañeros solo había lobos malos, y los que no, no se preocupaban por nada. El prefería ser un héroe e iba por donde le llevasen sus patas haciendo cosas buenas: salvar a un oso de un enjambre, a una tortuga del barro,… Todos le saludaban al pasar.

Uno de los lobos de su manada no lo entendía: - mírate: fuerte, con dientes, fiero,… estas hecho para matar, tienes ese poder, ¿por qué eliges no hacerlo?- .

Un buen día este lobo quedó atrapado en un cepo, y entonces nuestro protagonista pudo contestarle: - También estoy hecho para servir, pero tanto con un poder como por otro, tengo la responsabilidad de elegir. Y espero elegir siempre correctamente -.

Y con decisión, ayudó a salir del cepo a su compañero de manada.

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