noviembre 27, 2015

Volaré y volaré


Había una paloma que no paraba de volar. Era muy trabajadora, e iba de aquí para allá repartiendo mensajes. No importaba si hacía mucho sol o mucho viento, si llovía o granizaba, si tenía que superar montañas o edificios,… Siempre volaba y volaba hasta su destino para entregar su mensaje.

Un día se sentía muy cansada y detuvo su travesía para descansar. Estaba exhausta, así que se tumbó un rato y mientras miraba las nubes, empezaron a  venirle pensamientos a la cabeza, todos de ellos buenos, y todos de mensajes suyos entregados: aquella carta a la anciana que se sentía sola, la otra del niño a su padre, la otra de dos enamorados, el mensaje de unos amigos lejanos que se añoran,…

Aquellos pensamientos le dieron una gran fuerza. Entendió más que nunca la importancia de su labor, y lo que debía hacer: - En cuanto reponga las fuerzas, volaré hasta mi destino. Y no me importará si hace sol o viento, si llueve o graniza, si sobrevuelo montañas o edificios. Tan solo volaré y volaré hasta entregar mi mensaje -.

noviembre 20, 2015

El tigre Yubia


Érase una vez un tigre que, desde pequeñito, había vivido en el circo. No es que no le gustase la vida circense, pero soñaba con volver a su hogar: correr y jugar en la selva, cazar, vivir aventuras,…

Un día, deseando viajar a su hogar, elaboró un plan de fuga. Pero justo cuando lo iba a poner en práctica, le sorprendieron sus compañeros animales:

- No te vayas – le pidieron, pues con el tiempo se habían hecho grandes amigos. – Si te vas, esto no será lo mismo -.

- Además – añadió un león - ¿cómo podrás dejar de recibir los aplausos y las sonrisas del público cuando actúas? -.

El león tenía razón, pensó el tigre. No podía dejar a todos sus amigos allí. Y además, ver al público feliz le llenaba de alegría. Se convenció entonces de que su verdadero hogar estaba allí, en el circo, donde era útil y le querían.

Y desde entonces se esforzó al máximo para dar todo de sí en las actuaciones. Y resulta que, un día, cercano su cumpleaños, anunció el dueño del circo:
- Queridos animales míos: como estas últimas representaciones han sido tan espectaculares, y estamos teniendo mucho éxito, he decidido que nos tomemos unas vacaciones. Iremos de viaje… ¡a la selva!

Y al oír esto, los ojos del tigre se iluminaron....