enero 29, 2016

La luz polar


Érase una vez un Oso polar que viajaba de pueblo en pueblo ayudando a los demás: se había propuesto realizar una buena acción en cada uno de ellos,... y eso es lo que haría. Con su mochila y un solo candil para alumbrar el camino iba vagando de un lugar a otro.

Una vez llegó a un pueblo situado sobre un iceberg, y comenzó a recorrerlo buscando alguna obra buena para cumplir con su propósito. Pero nadie supo decirle que podía hacer, bien porque no había nada que hacer o porque tenían miedo de aquel desconocido.
- Además, - apuntó un pingüino- nosotros vamos a mudarnos de aquí porque el iceberg comienza a agrietarse. Iremos a la Ciudad del Norte, allí puede que si haya cosas que hacer.
Así que nuestro amigo Oso se puso en marcha hacia el norte. Y poco después lo hizo todo el pueblo.

Pero resultó que una gran niebla cayó sobre los caminantes. El Oso polar no tuvo problemas, pues estaba acostumbrado a caminar bajo malas circunstancias, así que siguió hacia el norte con su farolillo.
Pero el pueblo del iceberg comenzó a pasarlo mal, pues estaban perdidos y la fatiga amenazaba a los más débiles. Buscando y preguntándose cual sería el norte, hacia donde tenían que dirigirse, vieron una luz en una de las direcciones, a lo lejos.
- Es el farol del Oso Polar dirigiéndose al norte, - gritó entusiasmado el pingüino- no hay más que seguir su luz.
El pueblo recobró las fuerzas y comenzaron a caminar más rápido en pos de la luz que se veía a lo lejos,
sabiendo siempre que estaban en el buen camino.

Sin saberlo, el Oso Polar había cumplido nuevamente con su tarea, esta vez con todo un pueblo: con su luz, se había convertido en
símbolo de esperanza.

enero 22, 2016

El lobito


Érase una vez un lobito que, desde que nació, ya era considerado diferente: frente a lobos blancos y negros, él tenía manchas de ambos colores.

Era considerado un solitario, pero en realidad lo hacía porque entre sus compañeros solo había lobos malos, y los que no, no se preocupaban por nada. El prefería ser un héroe e iba por donde le llevasen sus patas haciendo cosas buenas: salvar a un oso de un enjambre, a una tortuga del barro,… Todos le saludaban al pasar.

Uno de los lobos de su manada no lo entendía: - mírate: fuerte, con dientes, fiero,… estas hecho para matar, tienes ese poder, ¿por qué eliges no hacerlo?- .

Un buen día este lobo quedó atrapado en un cepo, y entonces nuestro protagonista pudo contestarle: - También estoy hecho para servir, pero tanto con un poder como por otro, tengo la responsabilidad de elegir. Y espero elegir siempre correctamente -.

Y con decisión, ayudó a salir del cepo a su compañero de manada.

enero 15, 2016

Save the whales..., all of them!


Dice que existía una vez una comunidad de leones marinos en la isla de Pascua. Tenían una tarea: toda ballena que quedaba varada en la playa, la salvaban, porque eso era lo bueno, y ellos querían hacer el bien.

Se acercaban a la ballena, la rodeaban y, al grito "salvemos a las ballenas" la empujaban hasta el mar, y ella se iba nadando dando las gracias, porque había vuelto a la vida.

Cuentan que una vez se quedó varada una Orca, la ballena asesina.
Al principio ninguno se atrevía a acercarse, la observaban de lejos.
Uno de los más viejos se acercó y le dijo: Oye orca, si te salvamos de una muerte segura, nos tienes que prometer que no volverás a alimentarte de nosotros.

Y contestó la orca: Si me salváis os estaré agradecido. Pero no pretendáis que deje de comeros, porque es esa mi naturaleza. Con esta respuesta, el león marino se alejó disgustado.

Pero poco después fue uno más joven quien se acercó y dijo: no podemos dejar que se muera aquí, tenemos que salvarla ¿acaso no es nuestra consigna? Y poco a poco, se fueron todos convenciendo. Rodearon a la ballena y al grito: "salvemos a las ballenas,... a todas ellas" devolvieron la orca al mar.

Y esta, tras un “gracias”, se fue a seguir cazando.

enero 08, 2016

El perro pachón


Érase una vez un perro pachón que vivía en una ciudad cualquiera. Estaba perdido, pues su antiguo dueño le había abandonado, y vagaba por las calles solitario.

Afortunadamente un día le dieron un hogar, lo que le llenó de amor, conoció a otros perros, y le llenaron de cariño, compartió grandes momentos con ellos, y se llenó de felicidad. Realmente desde aquel día vivía alegre, feliz y contento.

Pero resultó que su antiguo dueño quiso recuperarlo, solo porque se enteró que este estaba siendo feliz, mucho más que él, y eso le moría de envidia. Fue así como lo cogió y se lo llevó lejos de dónde había sido feliz. Pero quedó frustrado al comprobar que el perro no perdía la sonrisa.

-¿Te lo quito todo y no estás triste?- Le preguntó furioso, a lo que el perro contestó riéndose: -Pero si no me has quitado nada-. -¿Cómo que no?- Insistió su antiguo dueño. El perro le miró de tal forma que, antes de que empezara a hablar, su amo ya lo había entendido todo:

-Me quitas el hogar, pero siempre conservaré el amor que allí me dieron. Me quitas las cosas materiales, pero sigo conservando lo que me aportaron. Me alejas de mis compañeros perros pero, ¿eres capaz de quitarme el cariño? Me dices que no tendré más momentos felices, pero los momentos pasados me harán feliz para siempre.

Y ahora dime: ¿qué tienes que de verdad sea mío....?